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Placa de inducción Placa vitrocerámica Placa de gas Placa mixta

Placas

Es difícil saber en que tienes que fijarte para conseguir una placa de cocina que cumpla con tus expectativas, que sea fácil de limpiar, que su precio sea el ideal, el tipo de fuente de energía o que simplemente se adapte con el estilo de la cocina y entre en el hueco que tenemos disponible. Por esa misma razón te ayudamos a elegir uno de los protagonistas indiscutibles de tu cocina dándote una serie de consejos para que te resulte más fácil y tomes una decisión sin preocupaciones.

Características de cada tipo de placa

Placas de inducción: Calientan mediante inducción. Calientan directamente el recipiente mediante un campo electromagnético en vez de calentar mediante calor producido por resistencias. Es un tipo de placa muy segura y evita el excesivo calor en la cocina. Es recomendable para personas que no tienen mucho tiempo de cocinar ya que calientan el doble de rápido. También es la placa ideal para personas que tiene niños en casa, ya que son más seguras. Una de sus principales ventajas es que al suministrar la energía precisa y reducirse el tiempo de cocción, disminuye el consumo eléctrico.

Placas de gas: suele ser el tipo de placa más tradicional. Disponen de 4 quemadores de distinta potencia, aunque también los hay de tres quemadores de llama y uno eléctrico, de dos quemadores, e incluso de un quemador a gas y otro eléctrico, dependerá del modelo. Estas placas son las más económicas, tanto por el precio de la placa en sí, como por el del combustible, ya que utilizan gas butano o gas natural, siendo estas más baratas que la energía eléctrica. Recomendable para quienes deseen una cocina parecida a la de un profesional o que tengan gas natural en casa.

Placas vitrocerámica: las placas vitrocerámicas funcionan mediante resistencia eléctrica. Se calienta la zona escogida y distribuye el calor por la superficie delimitada del foco, sin extenderlo al resto de la placa. Es la placa que tienen la mayoría de los hogares actualmente. Además son muy fáciles de limpiar, fáciles de usar y son recomendables para personas que sólo necesitan funciones básicas para cocinar. Cabe destacar que las vitrocerámicas suelen ser más baratas que las de inducción.

 

Placas mixtas: combinan lo mejor de los dos sistemas (inducción y gas). Estas placas te aportan ahorro de consumo y rapidez. Quizá sea la que tenga un precio más elevado ya que combina funcionalidad y estética. Con esta placa tendrás en tus manos elegir los módulos que quieras según los alimentos que vayas a cocinar, incluso incluir una amplia superficie de cocción para asados.¡Serás un auténtico chef!

Espacio

En cuanto a las medidas de las placas, podemos encontrar:

  • Placas de inducción desde 60-70 cm a placas de unos 80-90 cm de ancho.
  • Las placas de gas tienen unas medidas de 60cm, 70cm y 75 cm.
  • Las placas vitrocerámicas suelen ser de unos 60 cm de ancho.
  • Las placas mixtas entorno los 60-70 cm de ancho.

Energía consumida

En primer lugar nos fijamos en su etiqueta energética, la cual nos informa del nivel de eficiencia energética de la placa. La clasificación va de la letra A a la G, de más eficiente y respetuosa con el medio ambiente a menos.

En general, las placas de gas son más respetuosas con el medio ambiente gracias al uso del gas natural. Un inconveniente de estas placas, es que necesitan un mantenimiento y revisiones periódicas, ya que es necesario controlar los posibles escapes que puedan ocasionarse. En el caso de las placas de inducción calientan hasta el doble de rápido con respecto a una placa vitrocerámica, lo que supone menos gasto de electricidad. Esta rapidez para calentar supone un ahorro de energía, repercutiendo directamente en la factura de la luz y además, nos permite aprovechar el calor residual, que sirve para mantener la comida caliente. Podríamos decir que en comparación con una vitrocerámica, las placas de inducción pueden generar un ahorro de hasta 270€ a lo largo de su vida útil.

Algunos modelos de placas permiten limitar la potencia total de consumo, perfecto para aquellos momentos en los que tengamos varios electrodomésticos en funcionamiento y tengamos una potencia contratada reducida. También es importante la correcta limpieza de la placa después de cada uso, siempre y cuando esté suficientemente fría. Esta limpieza permitirá la transmisión del calor de abajo arriba correctamente y de esta forma, la placa no consumirá más de la cuenta.

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